Archivo para Junio, 2010

Asimetría mamaria

La asimetría mamaria aparece en la adolescencia y las pacientes que la padecen sufren un gran estrés emocional, que hace que se encierren en si mismas y les cueste mucho ir en busca de una solución, por vergüenza de mostrar la alteración que tanto les preocupa.

Se caracteriza por la diferencia de tamaño y forma de una mama con la otra y hay variedad de presentaciones:

  • Ausencia de mama en un lado, incluso sin areola y pezón, el lado contralateral mama de tamaño pequeño, normal o, muy desarrollada, pudiendo ser caídas, (ptosicas);
  • Las dos mamas pequeñas pero con diferencia de tamaño muy evidente;
  • Un lado normal y en el otro, la mama grande o tuberosa y múltiples combinaciones más.

Por qué sucede

La asimetría puede ser causada por anomalía congénita, por traumatismos importantes sufridos en la infancia, quemaduras, o radioterapia, que pueden producir un desarrollo anormal de las mamas. A veces los pacientes presentan también deformidades del tórax, pectus excavatum o carinatum o escoliosis importantes.

Indicaciones para la cirugía

La solución para tratar la asimetría mamaria es la cirugía de la mama, lo que se conoce como operación de pecho.

La primera indicación quirúrgica es aliviar el gran estrés emocional. El tratamiento requiere una apurada evaluación y diagnóstico y una apropiada aplicación de las diferentes técnicas según precise cada paciente: reducción mamaria y/o mastopexia y/o aumento mamario.

El soporte emocional debe empezar en la primera consulta ya que muchos pacientes encuentran confort cuando se les explica que la asimetría mamaria tiene una incidencia relativamente alta.

Los procedimientos quirúrgicos incluyen limitaciones y posibles complicaciones y hay que explicárselas adecuadamente al paciente. Una corrección apropiada en el volumen y la forma puede dejar una pequeña asimetría, fácil de asumir.

Los pacientes que se someten a esta intervención suelen ser los más agradecidos y se sienten felices por la práctica de la cirugía plástica.

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Hipomineralización de molares e incisivos

El término hipomineralización de molares e incisivos se define como una alteración del esmalte de origen sistémico, que afecta a uno o más primeros molares permanentes y se asocia frecuentemente con la afectación de incisivos. Los defectos se describen como manchas de color blanco-crema o amarillo-marrón, con espesor normal, superficie uniforme y con límite diferente adyacente al esmalte normal. Se trata de zonas donde el esmalte es blando y poroso, y por tanto más débil y susceptible de desarrollar caries dental. En general, cuanto más oscuras son las lesiones, más débil es el esmalte y más severa la alteración.

Hipomineralización de molares e incisivos

Estas alteraciones se presentan con elevada frecuencia y como repercusiones clínicas  incluye:

  1. Sensibilidad y rápido desarrollo de caries. Cuando se inicia una lesión de caries en un molar afectado por hipomineralización, ésta progresa rápidamente llegando en pocos meses a afectar al nervio dental. Cuanto antes detectemos las lesiones, menor será el tratamiento a realizar. De ahí la importancia de realizar revisiones periódicas a los niños afectados.
  2. Manchas antiestéticas cuando afecta a los incisivos.
  3. Dificultad en efectividad de anestesia.
  4. Repetida rotura marginal de las restauraciones, debido a la mayor debilidad y fragilidad del esmalte en estas zonas.
  5. La adhesión de los materiales de restauración es limitada.

Puesto que no es posible prevenir la aparición de la hipomineralización de molares e incisivos, es muy importante la detección temprana de las lesiones para instruir a los padres y los niños sobre las medidas preventivas que deben llevarse a acabo para evitar la aparición o agravamiento de la caries dental.

Para ello, es importantísima la realización de revisiones odontopediátricas a partir de los 6 años de edad, que es cuando hacen erupción los primeros molares y los incisivos permanentes, con el fin de detectar cuanto antes estas alteraciones, y en el caso de que se presenten, instaurar las medidas preventivas más adecuadas.

Los niños que presentan dichos defectos deben realizar revisiones dentales más frecuentes, como mínimo cada 6 meses dependiendo de la gravedad, así como limpiezas dentales y fluorizaciones profesionales periódicas. El odontopediatra instruirá al niño en las medidas higiénicas y preventivas que debe seguir en casa.

Se ha demostrado que el flúor tiene un efecto importantísimo en la prevención de la caries dental. Si se recomienda su utilización en todos los niños, es especialmente importante en aquellos que presentan hipomineralización de molares e incisivos. Tanto su utilización en casa en colutorios y pastas dentífricas, como la aplicación en clínica por un profesional, en forma de geles y barnices.

La detección, prevención y tratamiento temprano de las caries que se presentan en dientes afectados por esta alteración, es el mejor tratamiento para la hipomineralización de molares e incisivos.

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La frecuencia en la práctica de las higienes dentales

Normalmente se aconseja una higiene dental cada seis meses pero, como casi todo en la vida, hay que matizar y no generalizar esta norma. Si una persona no tiene factores de riesgo y mantiene una correcta higiene dental, podrá alargar sin problemas estas higienes, siendo una vez al año una frecuencia aceptable.

Para aquellas personas que tengan un elevado índice de caries, hábito alimenticio e higiénico deficientes y problemas periodontales será necesaria una higiene semestral.

La limpieza (profilaxis) o higiene profesional se realiza con un aparto que emite ultrasonidos y va refrigerado con agua. Se elimina el sarro, la placa, así como las manchas y tinciones que oscurecen o afectan el esmalte, producidas por la nicotina, el café, el té u otras bebidas y alimentos que tiñen. Estas manchas pueden desaparecer con el empleo de un aparato que utiliza el bicarbonato como elemento desincrustante.

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